Javier Vicens: “Hay tres JP Morgan en la Argentina”, una mirada sobre el poder financiero y la economía de Milei
5 de noviembre de 2026
El columnista de De Buena Mañana analizó la situación económica y política del país, las dificultades de las pequeñas y medianas empresas, el ajuste sobre los municipios y la creciente dependencia del financiamiento externo. En su columna, planteó una relación entre el banco JP Morgan y distintos funcionarios del Gobierno nacional, y cuestionó el rumbo del programa económico de Javier Milei.

La economía argentina atraviesa dos realidades que, aunque parecen transitar por caminos diferentes, forman parte de un mismo problema. Por un lado, una economía cotidiana marcada por las dificultades de las pymes, la caída de la actividad industrial y el ajuste sobre los servicios públicos. Por otro, una agenda política y financiera que tiene al presidente Javier Milei enfocado en su posicionamiento internacional y en la relación con los grandes actores del mercado.
Esa fue una de las principales lecturas que dejó Javier Vicens en su habitual columna en De Buena Mañana, donde propuso analizar el escenario económico a partir de las tensiones entre la economía real, la macroeconomía y el poder financiero internacional.
Las pymes, los municipios y el costo del ajuste
Vicens puso el foco en las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas industriales, afectadas por la caída de la actividad y los problemas en la cadena de pagos. En ese contexto, explicó que los embargos de cuentas por parte de ARCA habían complicado el funcionamiento de numerosas empresas que acumulaban deudas tributarias.
Durante la última convención de la Unión Industrial Argentina (UIA), el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la suspensión de los embargos hasta mayo del próximo año y la implementación de un plan de regularización de deudas.
Para el columnista, estas decisiones también deben leerse en el marco de las diferencias internas dentro del oficialismo y de la preocupación por el impacto de la situación económica de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Otro de los puntos abordados fue el deterioro de las finanzas municipales. Vicens señaló que los intendentes enfrentan una combinación de caída de la recaudación, reducción de transferencias nacionales y mayores responsabilidades en materia social y sanitaria.
En ese sentido, mencionó el debilitamiento del programa Remediar y la necesidad de que los municipios afronten gastos en medicamentos, traslados y prestaciones que antes tenían cobertura nacional. También cuestionó la distribución de los subsidios al transporte, que, según planteó, beneficia al AMBA en detrimento de grandes ciudades del interior como Córdoba y Rosario.
La deuda y las dudas del mercado internacional
La segunda parte de la columna estuvo centrada en la situación financiera argentina y en las dificultades del Gobierno para conseguir los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda.
Vicens sostuvo que, pese al crecimiento de sectores exportadores como Vaca Muerta, el programa económico no logra transformar esa generación de divisas en una solución estructural para las necesidades financieras del país.
En su análisis, estimó que al Gobierno le faltarían alrededor de 15.000 millones de dólares para cubrir sus compromisos, mientras que los vencimientos previstos para el próximo año superarían los 20.000 millones.
También se refirió al riesgo país, que en el escenario analizado rondaba los 800 puntos básicos, y a las dificultades que ese indicador representa para recuperar el acceso al financiamiento internacional.
Para explicar la mirada de los inversores, compartió declaraciones de Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan para Argentina, quien había señalado que los fondos internacionales mantienen cautela frente al país y observan con incertidumbre el escenario político y económico de 2027.
Los tres JP Morgan: el eje de la columna
El concepto más fuerte de la exposición de Vicens apareció cuando propuso identificar tres dimensiones diferentes de JP Morgan en la Argentina.
La primera es el banco como actor financiero internacional, cuyos representantes analizan el escenario económico y transmiten sus expectativas a los inversores.
La segunda es su papel como referencia en la elaboración del índice de riesgo país, un indicador que mide el costo adicional que debe afrontar Argentina para endeudarse en los mercados internacionales.
La tercera dimensión, y la más política de su análisis, es la presencia de exfuncionarios y actuales integrantes del Gobierno nacional que desarrollaron parte de sus carreras profesionales en esa entidad financiera.
Vicens mencionó entre ellos al ministro de Economía, Luis Caputo; al viceministro José Luis Daza; al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y al canciller Pablo Quirno.
A partir de ese recorrido, el columnista planteó interrogantes sobre la influencia del sector financiero internacional en las decisiones económicas del país y sobre la relación entre los intereses de los grandes bancos y la orientación del programa económico del Gobierno.
El problema de la responsabilidad política
Hacia el cierre, Vicens amplió su reflexión y vinculó el regreso de funcionarios provenientes del mundo financiero con experiencias económicas anteriores, particularmente las políticas de los años noventa y la gestión de Mauricio Macri.
Su cuestionamiento también apuntó a los mecanismos de rendición de cuentas. Consideró que tanto la Justicia como las elecciones deberían funcionar como instancias para evaluar las responsabilidades de quienes conducen la política económica.
La columna dejó planteado un interrogante de fondo: quién define el rumbo económico de la Argentina, cuáles son los intereses que se ponen en juego y quién asume las consecuencias cuando las decisiones impactan sobre la producción, el empleo y las condiciones de vida de la población.
Una discusión que, para Vicens, excede los números de la macroeconomía y obliga a mirar de cerca los vínculos entre el poder político y el poder financiero.