Llaryora arranca mejor posicionado rumbo a 2027 y la oposición cordobesa busca definir su estrategia
23 de octubre de 2026
El analista político Martín Graciano evaluó el escenario electoral de Córdoba de cara a las elecciones provinciales del año próximo. Según las mediciones que mencionó, el gobernador se impondría en los tres escenarios analizados frente a Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Gabriel Bornoroni. La unidad opositora y el peso de la gestión aparecen como factores centrales de la disputa.

La carrera hacia las elecciones provinciales de 2027 comienza a tomar forma en Córdoba. Aunque todavía falta para el inicio formal de la campaña, las primeras mediciones y los movimientos de los principales espacios políticos anticipan una disputa en la que el gobernador Martín Llaryora buscará la reelección y la oposición deberá resolver cómo organizarse para competir por el poder provincial.
En diálogo con Al Toque Radio, el analista político Martín Graciano sostuvo que el mandatario cordobés llega a esta etapa con una posición favorable y destacó que su gestión, la obra pública y la defensa del denominado cordobesismo constituyen algunos de los principales activos del oficialismo.
Graciano también señaló que la oposición enfrenta el desafío de resolver sus candidaturas y construir acuerdos antes de que avance el calendario electoral. A su entender, una eventual división entre los principales referentes podría favorecer las aspiraciones del oficialismo.
Las encuestas que ubican a Llaryora al frente
Durante el análisis, Graciano repasó tres escenarios electorales en los que se midió a Llaryora frente a distintos dirigentes opositores. De acuerdo con los números que mencionó al aire, el gobernador se impondría en las tres simulaciones.
En un eventual enfrentamiento con Gabriel Bornoroni, el mandatario provincial alcanzaría el 39,1% de intención de voto, frente al 35,8% del dirigente opositor. Se trata del escenario más ajustado de los tres, con una diferencia de 3,3 puntos porcentuales.
En una segunda medición, frente a Rodrigo de Loredo, Llaryora obtendría el 38,8%, mientras que el exdiputado nacional alcanzaría el 32,4%.
Por último, ante Luis Juez, el gobernador registraría el 38,5% y el senador nacional llegaría al 29,4%, una diferencia de 9,1 puntos porcentuales.
Los resultados citados por Graciano muestran una ventaja inicial del oficialismo en las tres comparaciones. Sin embargo, el analista advirtió que el escenario todavía puede modificarse a medida que se definan las candidaturas y las estrategias de los distintos espacios.
Las cifras corresponden a las mediciones mencionadas durante la entrevista; en el material no se identificaron la consultora responsable ni la fecha del relevamiento.
La unidad opositora, una de las grandes incógnitas
Para Graciano, uno de los interrogantes centrales pasa por la capacidad de los principales referentes opositores para construir una estrategia común.
Bornoroni, De Loredo y Juez aparecen como figuras con posibilidades de disputar la candidatura, aunque sus recorridos políticos y sus vínculos con los espacios nacionales plantean diferencias dentro del frente opositor.
El analista consideró que una competencia fragmentada podría dispersar el voto opositor y ampliar las posibilidades de Llaryora. En ese sentido, planteó que los acuerdos deberían comenzar a trabajarse antes de que se intensifique la campaña.
La posibilidad de una fórmula compartida o de una alianza entre sectores podría modificar el escenario, aunque Graciano advirtió que los porcentajes de intención de voto individuales no pueden sumarse automáticamente para calcular el resultado de una eventual candidatura unificada.
También señaló que las disputas internas y las aspiraciones personales pueden convertirse en obstáculos para alcanzar una estrategia electoral común.
El oficialismo y la apuesta por la gestión
Del lado del oficialismo, Graciano consideró que la eventual búsqueda de la reelección de Llaryora encuentra respaldo en la evaluación de su gestión y en la consolidación de su imagen pública.
Según explicó, los gobiernos provinciales y municipales tienen la posibilidad de transformar las acciones concretas de gestión en apoyo electoral. En ese punto, destacó la importancia de las obras de infraestructura, los servicios públicos y las políticas que impactan directamente en la vida cotidiana.
“Una buena gestión siempre te garantiza”, sostuvo durante la entrevista, al considerar que la gestión constituye una de las principales herramientas para sostener una candidatura.
El analista diferenció, además, el comportamiento electoral en los comicios provinciales del que se registra en las elecciones nacionales. Mientras que en el ámbito nacional el bolsillo y la situación económica tienen un peso determinante, en una elección provincial pueden adquirir mayor relevancia las obras, los servicios y las respuestas que brinda el Gobierno a las demandas de la población.
En esa línea, mencionó ejemplos como la pavimentación de calles, la instalación de iluminación LED y el sostenimiento de servicios como el transporte público.
El cordobesismo y la relación con Milei
Otro de los puntos abordados fue la estrategia política de Llaryora frente al Gobierno nacional. Graciano interpretó que el mandatario busca sostener una identidad provincial propia y diferenciarse de la administración de Javier Milei.
En ese marco, analizó las recientes apariciones del gobernador en medios de comunicación de Buenos Aires, donde combinó cuestionamientos a la gestión nacional con la defensa del modelo cordobés.
Para el analista, esa diferenciación puede resultar electoralmente conveniente, ya que los votantes no necesariamente trasladan sus preferencias nacionales a los comicios provinciales.
La relación entre Córdoba y la Nación, sin embargo, presenta matices. Graciano también se refirió al comportamiento de los diputados cordobeses frente a iniciativas impulsadas en el Congreso y a la necesidad de observar cómo se articulan los posicionamientos políticos con las negociaciones por recursos y asistencia para la provincia.
Una carrera que empieza a tomar forma
A varios meses de las elecciones provinciales, el escenario todavía está abierto y depende de decisiones que los distintos espacios deberán tomar en los próximos meses.
Para Graciano, Llaryora cuenta hoy con una ventaja inicial respaldada por los números que citó y por la valoración de su gestión. La oposición, en cambio, enfrenta el desafío de ordenar sus liderazgos, resolver sus diferencias y evitar que una competencia entre varios candidatos termine beneficiando al oficialismo.
La definición de las candidaturas, la evolución de la economía, el vínculo con el Gobierno nacional y la capacidad de la gestión provincial para sostener su nivel de apoyo serán variables importantes para seguir el desarrollo de la carrera electoral hacia 2027.