Mitos y verdades de la radiación: el ingeniero Germán Tomassini explica cómo nos afecta en el día a día
13 de octubre de 2026
En el marco del estreno del espacio Enfoque 360: del aula a la calle, impulsado por la agrupación de graduados Pública 360 de la Universidad Nacional de Río Cuarto, el ingeniero mecánico Germán Tomassini analizó la presencia constante de la radiactividad en el entorno cotidiano. Durante su exposición, el especialista desmitificó los temores populares asociados a la energía atómica, explicando la diferencia entre la ficción cinematográfica y los controles de seguridad que rigen en las instalaciones nucleares.
En Enfoque 360, la columna de la agrupación de graduados Pública 360 Al Toque Radio, el ingeniero mecánico Germán Tomassini precisó que la radiación no es un efecto de la actividad humana, sino un fenómeno natural que precede a nuestra especie y está presente en el suelo, los alimentos que consumimos a diario y los materiales de construcción, entre otros miles de elementos.
El fondo radiactivo natural y las dosis de exposición
El especialista detalló que las personas conviven con un nivel de radiación de origen natural proveniente de los rayos cósmicos, la corteza terrestre y alimentos con potasio como la banana o la papa. Para medir el impacto en el cuerpo humano se utiliza el milisievert, unidad que permite comparar las dosis cotidianas con los estudios médicos habituales, demostrando que la exposición normal no representa un riesgo para la salud.

Sobre la presencia de este fenómeno en hábitos cotidianos y la comparación con las prácticas médicas, el ingeniero Germán Tomassini explicó:
“En Argentina una persona promedio recibe al año unos 2,4 milisievert solo por estar en la calle, respirar, comer, no hace falta que trabaje en una central nuclear ni mucho menos. Una radiografía de tórax equivaldría a algo de 100 gramos de radiación dentro de esa escala, mientras que una tomografía computada ya son de 5 a 10 milisievert. La Autoridad Regulatoria Nuclear fija para los trabajadores de las centrales nucleares un límite de 20 milisievert al año, una cifra que se encuentra dentro de un riesgo aceptable para la actividad.”
Un nivel de exposición impensado
Tomar mate (un litro y medio por día durante un año) equivale a la radiación provocada por una radiografía de tórax.
Fumar 30 cigarrillos por día supone una dosis de radiación mucho mayor.
En Argentina una persona promedio recibe el año unos 2,4 milisievert, el equivalente a 2,4 kilogramos de radiación, solo por estar en la calle, respirar y alimentarse.
De esta manera, el especialista remarcó que el organismo humano evolucionó adaptándose a este fondo radiactivo, desmitificando los temores infundados que suelen asociarse al término.
Mitos de la energía atómica y la seguridad en la Central Nuclear Embalse
En otro tramo de la entrevista, el profesional abordó las falsas creencias sobre las centrales nucleares, aclarando que es físicamente imposible que una planta explote como una bomba atómica debido a los bajos niveles de enriquecimiento de uranio que utiliza. Asimismo, explicó que los eventos del tipo Chernóbil quedaron obsoletos gracias a los edificios de contención modernos y a los protocolos internacionales de mejora continua.
A nivel regional, se destacó el valor estratégico y la extensión de vida útil realizada en la Central Nuclear Embalse, al igual que la inocuidad de los materiales hallados recientemente en la ciudad. Sobre el alcance de la tecnología nuclear en la transición energética y los estándares de seguridad locales, el ingeniero Germán Tomassini afirmó:
“La energía atómica es una herramienta clave para frenar el cambio climático y reducir el uso de combustibles fósiles, siendo constante y limpia en términos de carbono. En la Central Nuclear Embalse se realizó un proceso de reacondicionamiento donde trabajaron casi 4.000 personas para cambiar los tubos de presión y los generadores de vapor, garantizando un nuevo ciclo de operación seguro de 30 años que hoy sirve como modelo de experiencia para plantas en Rumania y China.”