La fotografía minutera vuelve a cobrar vida en Río Cuarto de la mano de Gerardo González
11 de septiembre de 2026
Con una cámara construida artesanalmente y bautizada “La Petro”, Gerardo González recupera una antigua técnica fotográfica que invita a detenerse, esperar y volver a valorar la imagen como objeto. Durante septiembre expondrá su trabajo en el marco de la Noche de la Fotografía.

En tiempos donde sacar una fotografía lleva apenas un segundo y miles de imágenes quedan almacenadas en un teléfono o en la nube, Gerardo González eligió ir a contramano. Hace poco más de dos años comenzó a recuperar en Río Cuarto una práctica que parecía destinada al recuerdo: la fotografía minutera.
La técnica nació a fines del siglo XIX y tuvo una fuerte presencia en plazas y espacios públicos hasta mediados del siglo XX. Su particularidad es que la fotografía se toma, se revela y se entrega en el mismo lugar, todo dentro de una cámara especialmente preparada para ese proceso.
González construyó su propia cámara después de investigar y aprender sobre esta disciplina. El proceso le llevó más de un año y finalmente nació “La Petro”, nombre elegido en homenaje a su abuelo, Petrocelli, un fotógrafo aficionado que revelaba sus propias fotografías en casa.

“Mi mamá siempre me contaba cómo era la magia de que aparecía un papel blanco y, con los químicos, de a poquito, la imagen iba apareciendo”, recordó durante una entrevista en Al Toque Radio.
Una fotografía que se vive
La experiencia no termina cuando se dispara la cámara. Por el contrario, comienza allí. El proceso completo puede durar entre 7 y 12 minutos y quienes se fotografían pueden observar cómo se produce la imagen.
La cámara funciona como cámara fotográfica, cuarto oscuro y laboratorio al mismo tiempo. Primero se obtiene un negativo sobre papel fotosensible y luego, mediante una segunda exposición, se consigue la fotografía positiva que finalmente se entrega.
Ese procedimiento artesanal genera especial curiosidad entre los más chicos. Gerardo suele invitarlos a participar, desde observar cómo funciona la cámara hasta enjuagar y descubrir finalmente cómo quedó la fotografía.
“Parte de lo lindo que tiene esta técnica es que cuestiones técnicas básicas de la fotografía, de óptica y demás, están muy a la mano para poder entenderlas”
Pero para González hay algo todavía más importante: recuperar el valor de detenerse.
En una época de fotografías instantáneas, la fotografía minutera propone esperar, mirar y participar de todo el proceso. También recupera el valor de tener una imagen física, algo que, según plantea, se fue perdiendo con la fotografía digital.

Historias detrás de cada foto
En sus recorridas por plazas, parques y ferias, Gerardo se encontró con muchas personas que tienen algún recuerdo vinculado a los antiguos fotógrafos minuteros.
Una de las historias que más lo marcó fue la de un hombre que se acercó con sus nietos y le contó que conservaba como un tesoro una fotografía que se había sacado junto a su propio abuelo cuando era niño.
“Me gustaría dejarles un recuerdo y que ellos lo valoren y lo atesoren tanto como yo”, le dijo aquel hombre antes de fotografiarse junto a sus nietos.
Para Gerardo, ese momento resume buena parte del sentido de su trabajo: la fotografía como una forma de conservar vínculos, personas y momentos que con el paso del tiempo pueden desaparecer, pero que permanecen en una imagen.
La Petro llega a la Noche de la Fotografía
Durante septiembre, Río Cuarto celebra una nueva edición de la Noche de la Fotografía, que reúne a más de 300 expositores en distintos espacios de la ciudad.
En ese marco, Gerardo González expondrá no solamente fotografías, la invitación es a detenerse y recorrer historias.
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