¿Abuelas y abuelos deben cobrar por las tareas de cuidado de sus nietos?
26 de octubre de 2026
En un contexto marcado por los bajos haberes jubilatorios y la reconfiguración de la autonomía en la vejez, el acompanñante terapéutico Miguel Leone propuso reflexionar sobre los mandatos familiares que reducen el tiempo libre de abuelas y abuelos a una obligación no remunerada.
El debate sobre el rol de las personas mayores en el cuidado cotidiano de los nietos y la posible implementación de una compensación económica fue el eje central de la columna del acompañante terapéutico Miguel Leone en Noticias Al Toque. En un contexto marcado por los bajos haberes jubilatorios y la reconfiguración de la autonomía en la vejez, el especialista propuso reflexionar sobre los mandatos familiares que reducen el tiempo libre de abuelas y abuelos a una obligación no remunerada.
Durante el espacio radial, se pusieron sobre la mesa experiencias internacionales como las de Nueva Zelanda y Suecia, donde las compensaciones económicas y los marcos estatales de licencias parentales redefinen los límites entre el afecto familiar y las exigencias del mercado laboral actual.
Autonomía personal y el debate sobre las tareas de cuidado familiar

La consigna planteada abrió el juego sobre si resulta correcto o incómodo solicitar una retribución a los hijos por cuidar a los niños. Según se analizó en el estudio, el envejecimiento activo modificó la perspectiva tradicional donde el cuidado de los nietos era asumido de manera pasiva y excluyente. Hoy en día, las personas mayores planifican sus propios proyectos de vida, lo que genera tensiones cuando las demandas familiares interfieren de manera sistemática con su disponibilidad horaria.
Sobre la necesidad de replantear los tiempos personales y el valor social de estas tareas, el columnista Miguel Leone señaló:
“Se supone que si vos contratás a alguien que cuide a tu hijo, se supone que también va a ser una persona que le va a brindar afecto, entiendo. No vas a contratar cualquier cosa. ¿Por qué pensar que porque va a haber una retribución económica el afecto queda de lado? Podemos pensar que al revés: porque quiero a mis padres, o a mi madre principalmente, le doy una retribución económica porque sé que lo necesita, porque le hace falta, porque además es un trabajo y porque además también esto, si no tendré que pagar a otro.”
La situación de las jubilaciones y los modelos internacionales
El trasfondo económico actúa como un motor ineludible de la discusión. Con haberes jubilatorios que sufren un fuerte deterioro frente al costo de vida, el tiempo invertido en las tareas de cuidado adquiere otra dimensión. A modo de referencia, se mencionó el caso de una abuela en Nueva Zelanda que exigió una compensación por hora a su hija para no desatender sus propios espacios, así como el modelo de Suecia, donde un porcentaje elevado de abuelos recibe algún tipo de reconocimiento estatal o familiar vinculado a las licencias de cuidado.
Para los especialistas, reconocer el valor de estas labores implica desterrar la idea de que los familiares deben asumir obligaciones de manera incondicional solo por un mandato afectivo, equiparándolo con cualquier otra tarea que requiera tiempo, esfuerzo y especialización.
Mandatos de género, afecto y la opinión de la audiencia
El intercambio radial se enriqueció con los mensajes de los oyentes, quienes aportaron miradas encontradas. Mientras algunos mensajes —como el de Marta o María Luisa— enfatizaron que el amor de abuelos no se negocia con dinero y que el vínculo se basa en la entrega afectiva incondicional, otros respaldaron la necesidad de establecer reglas claras para evitar abusos de disponibilidad por parte de los hijos. Asimismo, se profundizó en cómo los roles tradicionales de género recaen mayoritariamente sobre las mujeres, naturalizando el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado a lo largo de las distintas generaciones.